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Se acabó la programación informática como la conocimos

Durante años pensamos que programar consistía en escribir código. Esa era la misión del programador, su valor, su aporte. Hoy, esa verdad se quiebra a pedazos. Escribir código sigue siendo central, solo que ahora hay muchas herramientas de inteligencia artificial que lo pueden hacer, igual de bien o mejor que la media de los humanos, y más rápido que cualquier persona.

La redacción de Política Digital

Abril, 2026

Tomado de un chat grupal de informáticos: Recuerdo hace años atrás, cuando dominaba php, me pasaron un proyecto con java y pensé “¿Para qué aprender otra tecnología si con php se puede hacer de todo?” Y en la actualidad, si buscas trabajo de desarrollador, es mejor visto que sepas Java.  Pero todo cambio hace cuatro meses cuando comencé a usar Claude. Hoy mi labor cambio de programar a diseñar y corregir.


El código dejó de ser lo central

Escribir código dejará de ser una especialidad como hasta ahora porque se está transformando en una especie de commodity. Millones de personas que nunca estudiaron informática podrán ser programadores.

Lo que está cambiando no es la existencia del código, sino quién lo produce y dónde se está generando valor.

¿Quién produce? Las unidades de trabajadores que desarrollaban líneas de código están pasando, rápidamente, al basurero de la historia. Hoy hay centenas de herramientas de IA que pueden escribir código.

¿Dónde se genera valor? Cada vez más, el nuevo desarrollador deja de escribir funciones y parte por definir:

  • ¿Qué problema va a resolver?
  • ¿En qué condiciones / contextos?
  • ¿Con qué restricciones?

La IA lo ejecutará a partir de esa claridad.

Como se puede observar, esto no es una mejora circunstancial, o gradual; es una modificación telúrica, paradigmática, para la creación y desarrollo de software. El centro de gravedad del cómputo se está desplazando poderosamente.

Los programadores dirigen, articulan.

El cambio más visible no está en el código, sino en cómo se trabaja. Antes, desarrollar consistía en construir paso a paso. Hoy, se trata de coordinar una serie de sistemas que construyen. El flujo es distinto:

  • Defines
  • Generas
  • Validas
  • Corriges
  • Interactúas

Y no solo lo haces en ciclos mucho más breves, sino que cuentas con múltiples sistemas o agentes IA. Una para producir código, otra para probarlos, otra lo documenta, otra detecta errores. La persona no ejecuta cada tarea; más bien diseña el sistema que las ejecuta.

Productividad explosiva, pero desigual

Obvio que hay un aumento de productividad, y en algunos casos ésta es brutal. Pequeños equipos de programadores construyen en días lo que antes les tomaba semanas. Generan prototipos en horas. Interactúan casi en tiempo real.

Pero todo esto no es uniforme. Donde hay más complejidad, historia, decenas de departamentos y caos, la IA es accidental. Por ejemplo, las grandes organizaciones sólo ven en la IA mejoras marginales.

Esto revela una poderosa verdad: La IA no resuelve la complejidad estructural. El impacto más radical de esta situación es que la brecha entre las organizaciones bien diseñadas y las mal diseñadas, crecerá con gran rapidez.

La nueva identidad profesional

El perfil del programador está cambiando profundamente. Antes, el valor estaba en saber hacer. Hoy, habrá que valorar su capacidad para juzgar. Escribir código con eficiencia, dejó de ser tema.

Ahora, lo que más importa es:

  • Formular bien el problema
  • Pedir correctamente
  • Evaluar lo que se genera

Se trata de una habilidad difícil de enseñar: criterio. Saber cuándo algo “funciona” pero tiene algo que no está bien; saber cuándo algo es frágil, aunque haya pasado todas las pruebas; identificar riesgos, cambios de contexto…Ese es el nuevo diferencial: producir dejó de ser escaso y decidir pasó a ser el nudo donde reside el valor.

El fenómeno del “vibe coding”

Hoy, una persona sin conocimientos técnicos en informática podría transformase en un programador gracias a la IA. Basta con describir un proyecto o tarea mediante una orden (prompt) dirigida a una herramienta IA para que escriba, de manera automática, el código fuente. Mediante el vibe coding aceptas el código generado por la IA y confías en los resultados que podrás ir mejorando mediante una seguidilla de prompts.

De este modo los programadores aficionados pueden crear software sin la formación ni los conocimientos que normalmente requiere la ingeniería de software. Es un procedimiento más rápido, más intuitivo, más experimental, y con más interacción: “Haz esto”, “Cámbialo”,
“Optimiza”, “Arregla esto otro” … Y en minutos podrías tener un nuevo software.

Los críticos observan una falta de responsabilidad en este proceder porque se construye sin entender del todo lo que se está construyendo, y puede haber mayor riesgo de introducir vulnerabilidades de seguridad en el software resultante.

¿El costo beneficio del vibe coding? Más velocidad, menos comprensión.  Y eso, acumulado en el tiempo, se convierte en deuda. No solo técnica, sino también cognitiva.

Impacto en el empleo y el aprendizaje

Aquí es donde el cambio se vuelve estructural. Los perfiles senior se benefician mucho pues multiplican su capacidad, toman más decisiones y tienen más impacto. Y habrá menos juniors por lo que en la base del sistema habrá una omisión. Si la IA hace lo básico… ¿dónde y cómo aprenderán los nuevos?

Las tareas que antes ayudaban a formar criterio y juicios desaparecen, y con ellas el proceso de maduración profesional. La consecuencia no es inmediata: el sistema deja de producir expertos al mismo ritmo que los va necesitando.

El futuro de la programación

Los programadores no desaparecerán. Pero su rol cambia. Se trabaja en un nivel más abstracto: Más cerca del problema, de la funcionalidad, y más lejos de la implementación. Más personas podrán construir software. Pero no todas podrán hacerlo bien. Y ahí aparece la paradoja: la creación se democratiza, se vuelve masiva, pero el valor se vuelve escaso y se concentra.

Lo que sigue no es “hacer” sino “saber qué hacer” … y cómo validarlo.

La programación dejará de ser una disciplina de construcción, y pasará a ser una disciplina de:

  • Definición
  • Dirección
  • Validación

Por lo tanto, el mejor profesional será aquel que:

·        Entienda mejor el problema

  • Formule mejor las instrucciones
  • Evalúe mejor las soluciones

No se está eliminando al programador. Se está eliminando la parte más mecánica de su trabajo.

Y se está dejando lo más difícil sobre la mesa: pensar con claridad, decidir con criterio y comprender en profundidad.

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