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Salamanca rehace su sistema para recaudar 

Un encuentro casual con César Prieto, presidente municipal de Salamanca, bastó para que Patricia Díaz pasara a trabajar en la ciudad donde nació y provocar un impacto en la ciudad. Después de dirigir las TIC en el Congreso del Estado de Guanajuato por más de 20 años tuvo que enfrentarse a un panorama nada alentador, porque, por ejemplo, no se conocía el número de usuarios a los que se le daban servicios

Por Mariano Garza-Cantú 

Mayor 2026

En un contexto de gran desorden, la pregunta que enfrentaba Díaz no era qué sistema implementar, sino por dónde empezar. Y la respuesta fue el predial. El reto no era menor. Ciudadanos que ya habían pagado su predial recibían notificaciones de adeudo al año siguiente y, en muchos casos, el error los obligaba a pagar dos veces, y la misma Patricia Díaz se encontraba en ese último grupo.

El problema estaba en cómo se conciliaban los pagos. El municipio dependía de terceros para cobrar —en particular, tiendas de conveniencia—, pero aunque se reportaba el monto pagado, esa información no se vinculaba al contribuyente que lo había realizado. Sin ese dato, la trazabilidad era prácticamente imposible.

El municipio operaba, además, con dos sistemas de Predial que cubrían necesidades distintas. Cuando se procesaba un cobro, este se registraba de forma separada tanto en el sistema de Predial como en el de Ingresos, y los montos con frecuencia no coincidían.

La raíz del problema tenía historia: dos o tres administraciones anteriores habían cambiado el sistema de predial cada vez que llegaban al poder, sin continuidad ni maduración en los procesos.

Lo que Díaz buscó fue conectar el sistema predial en tiempo real con los puntos de cobro. La solución fue desarrollar un sistema propio y enlazarlo con los bancos mediante APIs, de modo que cada transacción se validara en tiempo real contra el sistema municipal.

El primer banco en integrarse fue Banorte; después llegaron Banamex, Santander, Scotiabank y Banco Azteca. El resultado fue inmediato: desapareció la incertidumbre en los pagos y el municipio dejó de depender de intermediarios.

El logro es significativo porque, según Díaz, Salamanca fue el primer municipio en alcanzar este tipo de acuerdo con los bancos —una figura que hasta entonces solo habían conseguido los estados.

El rediseño del predial corrigió los errores, pero quizá el mayor impacto estuvo en que transformó la capacidad operativa del municipio. Antes, la atención presencial se limitaba a entre 300 y 400 interacciones diarias. Con el nuevo sistema, la capacidad superó las 1,000 respaldadas además por una estrategia multicanal que se fue integrando de manera gradual: pagos en bancos, plataformas digitales, terminales en sitio y puntos físicos como un quiosco en un centro comercial.

Ese cambio radical generó un incremento de 30% en la recaudación con respecto a los años anteriores, lo que demostró que la recaudación es mucho más que convencer a la ciudadanía: se trata de darle todas las facilidades para que cumpla con sus obligaciones.

Más allá del predial

Resuelto el predial, el siguiente reto fue mejorar la operación del resto de las áreas de recaudación municipales. Dependencias como Cultura, Rastro, Fiscalización, Movilidad e incluso Panteones operaban con procesos manuales —en muchos casos basados en Excel o registros en papel—, lo que no solo limitaba la eficiencia sino que impedía tener una visión integral de los ingresos del municipio.

El equipo de Díaz respondió con dos estrategias paralelas: desarrollar un nuevo sistema de ingresos que replicara lo hecho con el predial, y construir un sistema central de órdenes de pago que eliminara el papel y consolidara la información en tiempo real.

“Nada de exceles y papelitos; todo a través de un sistema de registro de órdenes de pago que se conecta con el sistema de ingresos y nos permite tener un mapa en tiempo real de lo que se está recaudando e ir desde lo muy general hasta lo particular, llegando hasta el detalle de las órdenes de pago”, explica Díaz.

Las terminales móviles 

El reordenamiento no se detuvo ahí. Díaz negoció con Bancomer el servicio de Openpay para incorporar terminales móviles de cobro en sitio. El primer paso será con los agentes de tránsito: levantarán infracciones y podrán ofrecer al ciudadano pagar de inmediato con tarjeta.

El sistema incorpora geolocalización —que permite ver la ubicación de cada agente—, registro fotográfico y validación automática conforme a la ley de ingresos. Elimina la discrecionalidad, reduce la corrupción potencial y evita traslados innecesarios al ciudadano.

El municipio tiene contratados 50 dispositivos y la plataforma ya está probada; el inicio de operaciones depende de ajustes normativos al Reglamento de Tránsito. Como ocurre con frecuencia, la tecnología avanza más rápido que la normatividad.

Mientras eso se resuelve, Díaz ya tiene clara la proyección de esas terminales hacia otras áreas, como fiscalización: cuando los inspectores visiten comerciantes o ciudadanos, podrían usarlas para cobrar en el acto. De nuevo, la principal limitación son las modificaciones necesarias a los reglamentos.

Desarrollo eficiente y práctico

Una pregunta natural es cómo logró Díaz todo esto partiendo de un panorama tan adverso. El equipo de TI creció de 8 a 19 personas, ocho de ellos desarrolladores. A partir de ahí, el equipo adoptó una lógica clara: no construir todo desde cero, sino distinguir qué valía la pena desarrollar y qué convenía adquirir.

“Los municipios y en particular las áreas de TI, para dar resultados rápidos y tangibles, no podemos ponernos a reinventar la rueda”, dice Díaz. También incorporaron herramientas de inteligencia artificial para acelerar el desarrollo de software y reducir los tiempos de entrega en un entorno donde las solicitudes superan la capacidad instalada.

El caso de Salamanca muestra algo que suele perderse en la narrativa de transformación digital: El cambio comenzó con una pregunta tan básica como saber quién paga. A partir de ahí se construyó un modelo donde la recaudación no depende de presionar al contribuyente, sino de eliminar obstáculos para que pague.

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