México llegó a cifras históricas de conectividad, pero la ENDUTIH 2025 revela que la mitad de los internautas apenas usa el internet para lo básico. La brechaes, cada vez menos de acceso, y cada vez mas de habilidades.
Por Mariano Garza-Cantú
Agosto 2026

México está cerca de llegar al 100% de conectividad en su población, pero eso no significa que la brecha digital esté resuelta. En 2025, de acuerdo con la Encuesta Nacional sobre Disponibilidad y Uso de Tecnologías de la Información en los Hogares (ENDUTIH), 104,9 millones de personas de seis años y más utilizaron internet. Eso equivale al 86,1 % de la población. Diez años antes fueron 61,4 millones, o el 57,4 %.
El crecimiento es real, pero, al analizar los números en detalle, la brecha digital no desaparece: cambia de forma.
Lo que significa estar conectado
El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) y el Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) levantan cada año, de manera conjunta, la ENDUTIH: el primero recopila, procesa y publica los resultados; el segundo participa en su diseño y financiamiento por la relevancia de los datos para el sector de telecomunicaciones.
Esta encuesta mide indicadores clave como el acceso a internet, el uso de computadora y telefonía celular, y la proporción de hogares con conexión en México. La muestra del año 2025 incluyó 65.057 viviendas, de entornos urbanos y rurales, a nivel nacional y por entidad federativa.
Este análisis examinó las respuestas de usuarios de internet de doce o más años en catorce actividades de habilidades TIC: se les preguntó si en los últimos tres meses habían realizado alguna de las catorce actividades, entre ellas copiar y pegar información o crear un archivo de texto, usar hojas de cálculo, configurar opciones de privacidad, verificar información, administrar bases de datos o programar.
Los resultados muestran una experiencia digital mucho más limitada de lo que sugiere el porcentaje general de conectividad.
El 54,6% de los usuarios envió mensajes con archivos adjuntos. El 40,4 % copió y pegó información y el 39,5% creó archivos de texto.
Para el resto de las habilidades, las proporciones caen:
El 34,6% configuró medidas de seguridad; el 30% verificó la fiabilidad de información encontrada en línea y el 29,6% modificó opciones de privacidad. El 23,5% utilizó fórmulas básicas en una hoja de cálculo, el 17,4 % trabajó con bases de datos y el 6,2 % realizó actividades de programación.
Una tercera parte no realizó ninguna actividad
El promedio nacional de actividades reportadas por persona fue de 3,9. El 32,2% no realizó ninguna actividad durante los últimos tres meses; el 25,7% hizo entre una y tres actividades; el 19,5%, entre cuatro y siete, y el 22,5% realizó ocho o más.
Aunque la medición no indica que los usuarios no sepan hacerlo, el dato sí muestra que millones de ellos tienen una exposición limitada a herramientas que hoy resultan esenciales para la educación, el empleo y la participación digital.
El teléfono abre la puerta, pero no resuelve todo
El teléfono inteligente sigue siendo el medio de acceso a internet para la mayoría de la población. El 62,4% de los usuarios se conectó mediante smartphone, pero no reportó utilizar computadora de escritorio, laptop ni tableta.
La diferencia entre el grupo que usa teléfono y el que además utiliza computadora es notable: el primero realizó en promedio dos de las catorce actividades analizadas; el segundo 7,1 actividades.
Las diferencias se repiten en todos los indicadores. El 19,9% de quienes no utilizaron computadora ni tableta creó archivos de texto, frente al 73,6% dequienes sí tuvieron acceso a esos equipos. En hojas de cálculo, la diferencia fue de 8,5% contra 49,4%.
El mismo patrón aparece en la ciudadanía digital: entre los usuarios sin computadora o tableta, 21,6% configuró medidas de seguridad y 16% verificó información en internet.
El tipo de dispositivo también se relaciona con escolaridad, ingreso, ocupación y edad.
La brecha territorial tampoco desapareció
En zonas urbanas, los usuarios realizaron en promedio 4,2 actividades pero el 29,4 % no reportó ninguna. En áreas rurales, el promedio bajó a 2,5 y la proporción sin actividades subió a 45,4 %.
Esto ocurre mientras la conectividad rural registra uno de los mayores avances de la encuesta: pasó de 39,2% en 2017 a 75,2% en 2025. La brecha de acceso se reduce, pero no la del aprovechamiento.
La escolaridad marca una diferencia todavía mayor. Entre internautas con primaria, el promedio fue de 0,7 actividades en los último 3 meses, y el 68% no realizó ninguna. Entre quienes cuentan con licenciatura, el promedio subió a 7,1 y la proporción sin actividades cayó a 10,5%.
La siguiente etapa de la inclusión digital
Durante años, las políticas públicas se concentraron en ampliar cobertura y conectar comunidades. Esa prioridad sigue siendo necesaria, pero ya no es suficiente.
La siguiente etapa exige medir qué puede hacer la población una vez conectada: facilitar el acceso a equipos adecuados, fortalecer habilidades de productividad, seguridad y verificación de información, y diseñar servicios públicos que reconozcan que buena parte de la población depende exclusivamente del teléfono.

