La iniciativa mexicana Quantum Safe, promovida por la Asociación de Internet de México, busca proteger la continuidad de los servicios públicos y la confianza ciudadana en la transformación digital que promueven las instituciones publicas, antes de que la socialización del cómputo cuántico, que está a la vuelta de la esquina, trastorne los actuales sistemas de confianza y seguridad de la información.
*Por Erick Stephens
Agosto 2026
La transformación digital del gobierno promete hacer más eficiente la atención ciudadana, simplificar trámites, reducir tiempos de respuesta y proteger la información de las personas. Esa promesa depende de plataformas, expedientes digitales, firmas electrónicas, servicios en línea, pagos y canales de comunicación. Pero también depende de algo menos visible: los mecanismos que permiten confiar en que una persona es quien dice ser, que un documento no fue alterado y que la información pública o ciudadana permanece protegida.
Ese cimiento de confianza digital deberá evolucionar ante el avance del cómputo cuántico. Lo preocupante es que más temprano que tarde existirán máquinas capaces de romper los mecanismos de protección actuales. Peor aún. El riesgo no es futuro; es actual: la información que hoy se protege puede seguir teniendo valor dentro de diez, veinte o treinta años; los sistemas públicos tienen ciclos de vida largos; los contratos tecnológicos no siempre contemplan cambios futuros; y muchas instituciones no tienen claridad sobre qué proveedores, aplicaciones o procesos sostienen sus servicios más críticos.
También existe un riesgo práctico: información sensible puede ser capturada hoy y descifrada en el futuro, cuando haya capacidades tecnológicas suficientes. Esto importa para datos de identidad, salud, finanzas públicas, expedientes ciudadanos, seguridad, registros legales y evidencia administrativa. Por eso, la preparación no puede esperar a que la amenaza sea inmediata. Para entonces, el costo de reaccionar será mayor.
Otros países ya están actuando. En Estados Unidos, la Casa Blanca emitió la Orden Ejecutiva 14412 para acelerar la transición de los sistemas federales hacia mecanismos de protección resistentes a ataques cuánticos. La orden no plantea cambiar todo de un día para otro; parte de una lógica de gobierno: identificar dependencias, nombrar responsables, priorizar sistemas, preparar planes y acompañar a sectores críticos. La lección para México no es copiar, sino entender que este tema ya entró en la agenda pública internacional.
Para México, la pregunta relevante no es solamente tecnológica. Es una pregunta de continuidad institucional: ¿qué tan preparada está una dependencia para adaptar sus servicios digitales sin interrumpir la atención ciudadana? Un trámite, una firma electrónica, un expediente médico, una plataforma de pagos, un registro público o un sistema de identidad no pueden detenerse porque los mecanismos de protección dejaron de ser suficientes o porque un proveedor no estaba preparado para actualizarse.
Esto es lo que significa Quantum Safe: preparar los servicios digitales para que sigan siendo confiables en la era cuántica. No implica reemplazar todos los sistemas de inmediato. Implica conocer qué se tiene, qué debe protegerse por más tiempo, qué procesos son esenciales, qué proveedores participan y qué decisiones deben tomarse desde ahora para evitar una migración costosa, desordenada o reactiva.
Prepararse temprano también mejora la eficiencia del servicio público. Una institución que sabe cuáles son sus sistemas críticos, quién los opera, qué información resguardan y qué contratos los soportan puede planear mejor, comprar mejor y reducir riesgos. La preparación Quantum Safe puede ser una oportunidad para ordenar capacidades, fortalecer la gestión de proveedores y mejorar la coordinación entre tecnología, seguridad, jurídico, adquisiciones y operación.
Con este contexto, la Asociación de Internet MX lanzó el Consejo Consultivo Quantum Safe México. Su creación busca abrir un espacio neutral de análisis y colaboración para colocar este tema en la agenda pública, acercar conocimiento experto y promover una conversación útil para autoridades, instituciones, academia e industria. No se trata de vender soluciones ni de generar alarma; se trata de anticipar una transición relevante para la confianza digital del país.
Para los lectores de Política Digital, el mensaje central es sencillo: la era cuántica no debe verse como una preocupación distante de laboratorios o especialistas. Debe incorporarse a la planeación de gobierno digital, porque toca la eficiencia, la continuidad y la confiabilidad de los servicios que reciben las personas.
Las instituciones pueden empezar con preguntas simples: ¿qué servicios digitales son esenciales para la ciudadanía?, ¿qué información debe protegerse durante muchos años?, ¿qué proveedores sostienen esos servicios?, ¿qué tan fácil sería actualizar los mecanismos de protección actuales?, ¿quién coordinaría una transición de este tipo?
Responder esas preguntas ya genera valor. Ayuda a ordenar prioridades, reducir incertidumbre y evitar que una transformación futura se convierta en una urgencia operativa.
La confianza digital no es permanente. Se construye, se mantiene y se actualiza. México todavía está a tiempo de prepararse con visión, coordinación y responsabilidad pública.
*Erick Stephens. Cuenta con más de 25 años de trayectoria en tecnología, ciberseguridad y transformación digital en empresas como Microsoft y Amazon Web Services, donde encabezó iniciativas regionales para mercados de Latinoamérica y Estados Unidos, y Asia desde Singapur. Es Miembro del Consejo y Socio Fundador de SeguriData, desde donde impulsa la iniciativa Quantum Safe de la que es Director del Consejo Consultivo.
