El gobierno federal de Emiratos Árabes Unidos (EAU) anunció a finales de abril una iniciativa para transformar 50% de los servicios y operaciones del gobierno mediante modelos de IA agéntica en un plazo de dos años. El plan busca rediseñar políticas, procesos y procedimientos para que sistemas inteligentes ejecuten tareas de forma proactiva y autónoma, reduciendo costos, elevando la productividad y acelerando la entrega de servicios.
Por Mariano Garza-Cantú
Mayo 2026
Once días después, el príncipe heredero de Dubái -uno de los siete emiratos del país- complementó la apuesta con un plan propio: en el mismo plazo de dos años, todo el sector privado del emirato deberá adoptar la inteligencia artificial agéntica. El objetivo declarado es aumentar la productividad, reducir costos, expandir negocios y convertir a Dubái en la referencia global en adopción comercial de IA.
No se trata de que las compañías usen chatbots para contestar correos o generar presentaciones. La apuesta es más profunda: llevar a las empresas hacia sistemas capaces de ejecutar tareas, tomar decisiones operativas y coordinar procesos con mínima intervención humana. Donde la IA generativa responde a instrucciones, la IA agéntica actúa: divide un objetivo en pasos, consulta sistemas, llama interfaces de programación, ejecuta tareas, verifica resultados y ajusta su comportamiento según el contexto. En una empresa, esto podría traducirse en agentes que gestionen inventarios, preparen cotizaciones, revisen contratos, automaticen compras, atiendan clientes, actualicen sistemas financieros o coordinen flujos logísticos.
Nada de esto ocurre en el vacío. Los EAU llevan más de veinte años construyendo la infraestructura que hace posible este salto: en 2017 nombraron al primer ministro de Estado para Inteligencia Artificial del mundo; en 2019 fundaron en Abu Dabi la Universidad Mohamed bin Zayed de Inteligencia Artificial, la primera institución de posgrado dedicada exclusivamente al campo; en 2020 crearon el Ministerio de IA, Economía Digital y Aplicaciones de Trabajo Remoto. El gobierno federal ya opera el primer Sistema Proactivo de Desempeño Gubernamental impulsado por IA del mundo, que procesa más de 150 millones de datos mensuales. La IA agéntica es, en ese contexto, la capa operativa que conecta dos décadas de transformación digital.
Dubái tiene, además, su propio marco estratégico. En 2024 presentó el Universal Blueprint for Artificial Intelligence —conocido como DUB.AI—, vinculado con la Agenda Económica D33, que busca duplicar el tamaño de la economía del emirato durante la presente década. Según el gobierno de los EAU, el plan contempla que la IA contribuya con aproximadamente 27.2 mil millones de dólares anuales a la economía de Dubái y eleve 50% su productividad. El emirato no espera que el mercado madure solo: usa al Estado para acelerar la adopción, formar capacidades y empujar al sector privado hacia una nueva etapa de automatización.
Los riesgos
Cuando la IA solo genera texto, el riesgo está acotado: puede producir información falsa, sesgada o inútil. Pero cuando ejecuta acciones, el riesgo cambia de escala: puede mover datos, aprobar operaciones, modificar registros, activar procesos, responder a clientes, generar compromisos comerciales o tomar decisiones que afecten personas y organizaciones. La misma autonomía que promete eficiencia también genera opacidad. Si un agente toma una decisión y coordina otros sistemas, la empresa o el organismo gubernamental necesita saber por qué lo hizo, con qué datos, bajo qué permisos y cómo revertirlo si algo sale mal. Sin auditoría, la IA agéntica puede convertirse en una caja negra con poder operativo.
Hay también un riesgo de desigualdad empresarial. Las grandes compañías pueden invertir en arquitectura, ciberseguridad, consultoría e integración. Las pequeñas y medianas empresas podrían quedar atadas a soluciones empaquetadas, sin capacidad real para evaluar riesgos o negociar condiciones con proveedores. Si Dubái quiere que esta transición sea amplia, los fondos e incubadoras no bastarán: necesitará estándares claros, acompañamiento técnico y modelos de adopción proporcionales al tamaño de cada empresa.
Aun así, el movimiento es significativo. Mientras muchos países debaten principios generales de IA, los EAU están intentando convertirla en una ventaja competitiva sistémica. El plan de Dubái para los sectores público y privado es el mandato de adopción de IA más agresivo que cualquier gobierno haya emitido.

