La Agencia Digital de Baja California (ADBC) encontró en la IA una herramienta para resolver uno de los cuellos de botella más persistentes de la transformación digital: el tiempo que toma desarrollar aplicaciones y, con ello, el costo que ese tiempo representa. El cambio no responde a una sola herramienta adoptada de golpe, sino a un modelo de trabajo que combina estándares propios, automatización y capacitación continua.
Por Mariano Garza-Cantú
Juliio, 2026
Óscar Reyes, director de Gobernanza Tecnológica de la Agencia Digital de BC, explica que el uso sistemático de inteligencia artificial redujo los ciclos de desarrollo de ocho meses a aproximadamente tres, sin incluir las reuniones de definición, las validaciones, las entregas parciales que en cualquier proyecto gubernamental consumen tanto tiempo como la programación misma.
En el centro de esa estrategia está Baja Stack, un framework o marco de trabajo que estandariza el desarrollo de aplicaciones gubernamentales. Sobre esa base se integran componentes de inteligencia artificial —principalmente a través de APIs de proveedores como OpenAI, Gemini y Copilot— para acelerar tareas de programación, pruebas y despliegue. Al menos diez dependencias trabajan ya con Baja Stack, y prácticamente la totalidad de las páginas de gobierno se construyó con alguno de sus componentes.
El foco principal de la implementación, al menos por ahora, no es la interacción con la ciudadanía sino el despliegue interno de servicios.
“El objetivo no es usar inteligencia artificial por usarla, sino aplicarla donde realmente genera valor”, dice Reyes. En la práctica, eso se traduce en plantillas predeterminadas y generación asistida de código para reducir tiempos sin perder control técnico. “Lo que hacemos en la Dirección de Gobernanza Tecnológica es desarrollar las tecnologías que usan el resto de dependencias y la propia Agencia: trámites, aplicaciones, páginas web”.
La Dirección opera con un núcleo de apenas tres desarrolladores, complementado por fábricas de software externas que amplían la capacidad según la demanda. En total, el equipo puede escalar hasta una docena de personas.
Para estimar el esfuerzo y los tiempos de cada proyecto, la agencia recurre al Constructive Cost Model II (COCOMO II), una metodología desarrollada originalmente por la NASA. Con esa herramienta calculan que en 2024 el estado ahorró más de 13 millones de pesos en creación de sistemas, y que en 2025 desarrolló 25 sistemas con un ahorro estimado de más de 60 millones —solo en costos de desarrollo, sin contar beneficios operativos posteriores.
El catálogo resultante de aplicaciones atiende problemas concretos: gestión de trámites, atención telefónica, sistemas de denuncia, plataformas de agua y soluciones de inclusión lingüística. Entre los desarrollos que más destacan están los orientados a personas con discapacidad auditiva y hablantes de lenguas indígenas, donde la inteligencia artificial traduce y facilita el acceso a servicios públicos —un ámbito en el que Baja California ha puesto énfasis deliberado.
El catálogo completo de soluciones está disponible en https://www.adbc.gob.mx/CatalogoSoluciones, donde las herramientas se organizan en torno a los siete ejes de transformación digital de la Agencia: Gestión de Datos, Gobierno Abierto, Gobierno Digital, Gobernanza Tecnológica, Gobernanza de Conectividad e Infraestructura, Mejora Regulatoria y Atención Ciudadana.
Si un gobierno externo quiere implementar alguno de los sistemas disponibles, puede solicitarlo directamente desde el sitio mediante un formulario. Después se firma un convenio de colaboración. No tiene costo.
Con esta capacidad instalada para desarrollar con mayor eficiencia, Reyes explica que el punto de partida para cualquier nueva aplicación es siempre una necesidad real y verificable. “Si alguien tarda horas en hacer un trámite, la solución es digitalizarlo y eliminar la fricción”. Bajo ese principio han migrado procesos presenciales a servicios en línea: pagos, validaciones, emisión de documentos digitales.
Pero el impacto de lo que ha construido la ADBC va más allá del desarrollo de software. La agencia levantó también una plataforma de capacitación donde servidores públicos —y cualquier ciudadano interesado— pueden formarse en inteligencia artificial, desarrollo de software y ciberseguridad, a su propio ritmo y sin depender de cursos presenciales o calendarios institucionales.
En el sitio https://academia.adbc.gob.mx/ están disponibles 21 cursos en línea que abarcan temas como Baja Stack, Repositorios, Webhooks y APIs, Inteligencia Artificial y Flutter, además de un curso dedicado a Diversidad, Equidad e Inclusión.
A cinco años de su creación, la ADBC muestra un modelo donde la inteligencia artificial no es una capa adicional que se superpone sobre procesos existentes, sino un componente integrado en todo el ciclo de desarrollo y operación. El reto que viene no es técnico sino organizacional: escalar estas capacidades, mantener la calidad del software y consolidar su adopción en un sector donde la resistencia al cambio sigue siendo una constante difícil de vencer.

