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Hidalgo parte con la simplificación y la gobernanza de datos

Sistemas, plataformas, trámites y hasta normativas que se fueron creando según el presupuesto, proveedores y prioridades de cada dependencia, es el panorama inicial con que arrancó la administración hidalguense. Ordenar, coordinar y orientar la transformación digital del Estado son las tareas centrales de la nueva Agencia que, a diferencia de otras Entidades, gira en torno a la simplificación administrativa y la gobernanza de datos.

Por Mariano Garza-Cantú

Abril 2026

La transformación digital del gobierno de Hidalgo comenzó con un diagnóstico muy conocido por otras entidades públicas: el estado tenía capacidades tecnológicas importantes, pero desiguales y muy dispersas.

La nueva Agencia de Transformación Digital y Telecomunicaciones del Estado (ATDyT), próximamente será oficializada, nace para ordenar esa fragmentación, fijar prioridades en la transformación digital del Estado, y coordinar la política tecnológica estatal. Cabe destacar, sin embargo, que su origen reside en la estrategia de mejora regulatoria, que lleva años de ventaja.

Hidalgo aprobó su ley estatal de mejora regulatoria en 2018, antes incluso que la legislación federal, y desde 2019 opera la Comisión Estatal de Mejora Regulatoria, originalmente adscrita a la Secretaría de Desarrollo Económico. Después, la Comisión se trasladó a la Unidad de Planeación y Prospectiva estatal, donde adquirió el carácter transversal que le permite trabajar con todas las dependencias del gobierno.

Andrés Manning, con 33 años de experiencia en gobierno fue quien encabezó la estrategia de mejora regulatoria durante ese recorrido y estará al frente de la nueva agencia.

“Antes, junto a la Comisión de Mejora Regulatoria, existía otra área dedicada a innovación y tecnología dentro de la oficina del Ejecutivo. Ambas estructuras funcionaron en paralelo durante años sin integrarse”, señala Manning.

La nueva agencia cierra ese círculo: concentra bajo un mismo techo la simplificación administrativa, la coordinación tecnológica y la política digital del estado.

Un desarrollo tecnológico desigual

El problema en Hidalgo no era la ausencia de tecnología, sino la falta de coordinación, según Manning. En algún momento, las funciones tecnológicas del gobierno estuvieron centralizadas en la Secretaría de Finanzas y en la Oficialía Mayor; con el tiempo, esas capacidades se descentralizaron y cada dependencia comenzó a desarrollar sus propios sistemas.

Algunas áreas consolidaron plataformas sólidas gracias a inversiones sostenidas. Catastro, por ejemplo, recibió recursos estatales y federales durante varios años, lo que le permitió construir infraestructura tecnológica y equipos especializados. Otras dependencias no tuvieron esa continuidad presupuestal. El desequilibrio resultante define hoy el panorama tecnológico del gobierno estatal.

La nueva agencia busca redefinir el papel de las áreas tecnológicas: durante muchos años, las dependencias trataron a sus departamentos de sistemas como proveedores de soporte técnico. La apuesta ahora es convertir la tecnología en un motor de innovación institucional y eficiencia administrativa, lo que exige coordinar proyectos entre dependencias, fijar estándares tecnológicos comunes y alinear la digitalización con la simplificación de trámites.

El punto de partida es la simplificación. “La digitalización no debe ser el primer paso. Digitalizar un trámite mal diseñado simplemente traslada la burocracia al entorno digital”, dice Manning. Por eso, el trabajo actual se concentra en revisar requisitos, procesos y normatividad antes de hablar de plataformas. Solo después de eliminar duplicidades, reducir tiempos y simplificar trámites viene la digitalización.

Aquí una imagen que muestra parte de los avances realizados.

Desafíos que se atienden

Uno de los problemas técnicos más complejos que enfrentará la nueva Agencia es la interoperabilidad: hoy muchas dependencias operan con bases de datos que no se comunican entre sí. Avanzar hacia esquemas de consulta entre sistemas institucionales requiere resolver primero un obstáculo más básico: la calidad de los datos.

Durante años, varias dependencias generaron información sin usar estructuras compatibles. Hay bases de datos con campos incompletos, nombres inconsistentes y formatos distintos. Sin una política clara de gobernanza de datos, cualquier intento de automatización o uso de inteligencia artificial producirá resultados poco confiables. Incluso aplicaciones relativamente simples —como chatbots para atención ciudadana— dependen de que la información gubernamental esté organizada y normalizada.

Este trabajo de depuración es muy complejo, porque implica definir qué bases de datos necesitan ser limpiadas en todo su histórico y cuales no, con base en las necesidades de información y su importancia en los trámites y servicios.

Por eso, uno de los pasos centrales en la estrategia será establecer lineamientos sobre cómo deben generarse, organizarse y actualizarse los datos dentro del gobierno estatal. La lógica es directa: sin datos ordenados no hay interoperabilidad, y sin interoperabilidad la digitalización pierde gran parte de su impacto.

Para ver con mucho mayor detalle el trabajo en simplificación que ha realizado el estado de Hidalgo ver aquí.

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