Skip to content Skip to footer

La transformación digital en México. Una conversación con Salma Jalife II.

En esta segunda y última entrega, Salma Jalife, presidenta del Centro México Digital, responsable del Índice de Desarrollo Digital Estatal, aborda varios temas relacionados con el papel de las instituciones en la transformación digital del país. Cerramos con una reflexión sobre la política nacional que podría acelerar el desarrollo digital de México.

Por Mariano Garza-Cantú

Febrero2026

La conversación gira en torno a la creación de la Agencia de Transformación Digital y Telecomunicaciones, los cambios regulatorios en telecomunicaciones, los principales cuellos de botella que enfrenta México para avanzar en su desarrollo digital, y los patrones que distinguen a los estados que progresan más rápido.

La creación de la Agencia de Transformación Digital y Telecomunicaciones (ATDT) parece posicionar la transformación digital de México en un lugar prioritario que no había tenido antes. ¿Cuál es su opinión?

Que el tema tenga rango de secretaría es positivo, aunque el nombre resulta desafortunado: llamarla agencia transmite la idea de algo menor. El término Secretaría de Transformación Digital y Telecomunicaciones reflejaría mejor su peso político. “Cuando tú oyes decir que es una agencia inmediatamente la gente piensa que es algo menos que una secretaría”, opina Jalife.

En los hechos, la ATDT se perfila como actor central: coordina una fábrica de software, apuesta por soluciones replicables para los estados, impulsa la simplificación regulatoria y asume el control de la identidad digital y de la infraestructura donde se resguardarán los datos gubernamentales. Sin embargo, preocupa la tendencia a concentrar todo en un solo lugar.

La evolución más sana es hacia sistemas federados, como en Estonia, donde cada entidad conserva sus datos y se interopera en red. Ese modelo exige una infraestructura muy robusta y una ciberseguridad que México aún no tiene, de modo que el gran pendiente es diseñar redes y servicios con seguridad desde el origen.

Varias entidades han creado agencias o equipos especializados de transformación digital. ¿Qué tan determinante es contar con una institución líder respecto a otros factores como presupuesto o conectividad?

Contar con una institución líder ayuda a darle vida a la agenda digital en cada estado. Las nuevas agencias y equipos especializados, inspirados en modelos como la Agencia de Innovación Pública-CDMX o la propia ATDT, son un paso positivo siempre que no se copien de forma mecánica. México es una federación diversa: hay estados volcados al turismo, a la industria manufacturera, a la pesca, a la arqueología o al agro. “Tenemos 32 formas de alimentarnos, 32 formas de ver la vida de una manera un poco diferente”. Lo ideal sería ver 32 agencias de transformación digital con identidades propias, que exploten sus particularidades económicas y culturales, pero a la vez sean capaces de convivir, interoperar y compartir aprendizajes.

Ha habido cambios regulatorios sustantivos en telecomunicaciones. ¿Cuáles son los más relevantes en términos de su impacto en la población y en el desarrollo del país?

La nueva legislación en telecomunicaciones se construye sobre la base de la ley de 2014, pero introduce ajustes relevantes. Destaca una mayor claridad en el uso previsto del espectro radioeléctrico y un énfasis reforzado en cobertura universal, atención a zonas rurales y derechos de las audiencias en radiodifusión.

Queda pendiente resolver el costo del espectro: mantenerlo demasiado alto puede dejar tramos vacíos más costosos que una reducción de tarifas en las licitaciones. También preocupa la neutralidad competitiva entre operadores públicos y privados, punto que finalmente se incorporó, pero que exige vigilancia constante. Donde se ven más debilidades es en el seguimiento al agente preponderante y en el tratamiento del segmento satelital, que perdió algunos elementos de análisis fino presentes en la ley anterior.

A partir de los datos del Índice, ¿cuál es el principal cuello de botella nacional para avanzar en desarrollo digital: infraestructura, talento, capacidades institucionales o gobernanza de datos?

Hay un doble cuello de botella: “completar la cobertura universal con calidad y resolver la asequibilidad. México está a media tabla en velocidades promedio de servicios fijos y móviles, por debajo de países como Brasil y Chile, y el costo relativo del servicio para los hogares más pobres sigue siendo alto”, afirma Jalife.

En talento, hay una transición generacional: las nuevas generaciones llegan con mayor familiaridad digital, mientras que los adultos mayores enfrentan más dificultades de inserción. En el terreno específico de la IA, la barrera más visible es la gobernanza de datos: definir qué datos se usan, cómo se abren, cómo se protege la privacidad y cómo se articula todo con una ciberseguridad robusta.

¿Qué patrones comunes se observan en los estados que han logrado avanzar más rápido, independientemente de su tamaño o presupuesto? ¿Qué están haciendo distinto del resto?

Aunque el Índice no analiza este punto, Jalife observa algunos rasgos compartidos en los casos más avanzados: planeación clara, continuidad en las estrategias y liderazgo institucional estable en telecomunicaciones y tecnologías de la información.

Querétaro, Nuevo León y la Ciudad de México son ejemplos donde las políticas no se reinventan cada sexenio y existe inversión sostenida en talento STEM e investigación y desarrollo.

Baja California Sur escaló posiciones gracias al empuje del sector turístico para contar con infraestructura digital de alto nivel y atraer turismo tecnológico. Sin embargo, al desagregar datos se observan rezagos en otros ámbitos, como educación y salud, lo que muestra que es posible avanzar rápido en ciertos sectores sin que todo el ecosistema acompañe al mismo ritmo.

El Índice mide capacidades digitales en distintos componentes. ¿En qué área se observa el rezago más profundo y por qué persiste, incluso en estados con inversión tecnológica?

El mayor rezago se encuentra en la digitalización de la relación ciudadanía-gobierno, específicamente en el pilar de digitalización de personas y sociedad. Se explica como una mezcla de inercia burocrática y miedo al cambio: quienes están acostumbrados a ciertos procesos temen que la simplificación les quite funciones o incluso trabajo, y eso frena la eliminación de requisitos y la reingeniería de trámites.

A ello se suma la falta de capacitación y de comunicación interna: rara vez se explica al funcionario el impacto que tiene su trabajo en la vida de las personas. Cuando se les involucra y se les muestra ese efecto, suelen convertirse en los principales defensores de la transformación.

Si tuvieras que elegir una sola política nacional que aceleraría el desarrollo digital estatal de manera sistemática, ¿cuál sería y por qué?

“Yo le apostaría a tener el 100 % de conectividad pero de gran calidad. Que lleguemos a los estándares de calidad y de velocidades de descarga de los primeros lugares a nivel mundial porque sin infraestructura no logras muchas cosas”, asegura Jalife. Sin infraestructura no hay formación de talento, innovación ni despliegue efectivo de inteligencia artificial.

La meta no es solo llegar a todos, sino hacerlo con velocidades y estabilidad que vuelvan a las telecomunicaciones invisibles, como la electricidad: servicios que funcionen sin obligar a buscar la esquina con mejor señal, cambiar de dispositivo porque el propio no soporta las aplicaciones o esperar horas por una descarga que debería tomar segundos. A partir de esa base, todo lo demás fluye con mucha más facilidad.

Para descargar y conocer más detalles del Índice de Desarrollo Digital Estatal 2025, realizado por el Centro México Digital, puedes ir a la siguiente dirección: https://centromexico.digital/idde/2025/

Facebook
LinkedIn
X